MERLÍN: EL PODER SACERDOTAL

Carmelo Rios


Hijo de un íncubo y de una virgen, Merlín, el célebre druida de la corte del rey Arturo, asume también un relevante papel en el misterio Griálico. Es él quien invoca a la Dama del Lago para que le otorgue Excalibur. El Mago es el símbolo del poder teúrgico, de invocación y de dominio de las fuerzas y elementos de la Naturaleza, de conjurar los espíritus y de alterar la trama ilusoria de Maya. Mundo a través del cual se ve obligado a actuar el Hombre hasta reencontrar la vía directa de acceso a la divinidad sin el intermedio de la Naturaleza. Es entonces cuando el Grial comienza a asumir su verdadero valor, ya que a través de Cristo como mediador y de la Eucaristía, los portales hasta ahora cerrados de acceso a la divinidad quedan abiertos para el Hombre. Merlín ayuda a Arturo a edificar Camelot, ciudadela utópica erigida con plata y oro -

símbolos lunar y solar- en la que el mal, la dualidad, la ignorancia de la luz, todavía no habían sido erradicados.
Seducido por los encantos de Morgana, hermanastra de Arturo -es decir, una polaridad del Rey-, Merlín es confinado en un abismo de cristal en algún lugar del bosque de Broceliande, en Bretaña. Desprovisto del poder sacerdotal de Merlín, Arturo toma consciencia de la importancia del Grial para ocupar el Vacío y restituirá a la Tabla Redonda su valor Místico. Al igual que la Humanidad, que vanamente busca la felicidad en el mundo ilusorio de Maya, Arturo toma consciencia de ese Vacío que ha de ser ocupado por la posesión de una verdad iluminadora y eterna. La caballería terrestre abandona entonces el estado de quietud para aventurarse en la más sagrada de las gestas, en la que muy pocos lograrán sobrevivir, la herranza mística en la que los hombres todavía estamos comprometidos. Arturo ordena partir a sus caballeros a los cuatro vientos y prestar única-
mente atención a la Providencia que, a través de señales, portentos y prodigios, muestra al buscador el sendero que ha de conducirle a Aquello que está Perdido...


EL GRIAL EN ORIENTE

Tan antiguo como el propio mundo, revestido de tradiciones, de épocas y de culturas, el Santo Grial es un punto de unión entre Oriente y Occidente.
El Buda Sakyamuni conservó durante toda su vida una sola posesión terrestre, su cuenco de limosnas -patra o kelasa-, recipiente sobre el cual el Budismo fue simbólicamente edificado, cuando rodeado de sus discípulos, el Majestuoso plegó en cuatro partes su túnica y puso su cuenco vacío sobre ella, construyendo así el primer stupa, el templo espiritual que simboliza la elevación del Hombre desde la materia hacia el espíritu. Y también sobre el misterioso vacío del Cáliz de Buda se vertía el elixir de la inmortalidad, el Samudra, dispersar de las tinieblas y gran iluminador. Según la leyenda, que deberíamos interpretar de forma simbólica y profética, este Cáliz se perdió tras la muerte del Buda y será reencontrado cuando se acerque el Tiempo de Shambalah.
En el Mahabaratha, crónica de la gran guerra, Indra robó el Cáliz del Rey de los Nagas y lo llevó a los Cielos. Este Cáliz de inmortalidad contenía la Amrita, brebaje mistérico, fuego iluminador que atraviesa las tinieblas, que de la ignorancia conduce a la sabiduría y de la muerte a la inmortalidad. Soma místico cantado así por el Rig Veda:

"He probado, en consciencia, el sublime elixir.
El complaciente, el gran liberador,
aquel que todos, dioses y mortales, buscan llamándole la Miel...
Hemos bebido el Soma, nos hemos hecho inmortales..."

Podríamos igualmente viajar al mundo islámico para meditar, en Medina, sobre la Piedra Kaaba, Piedra blanca que en el curso de los tiempos devino negra tras asumir los pecados del mundo. Pierre Ponsoye, en su obra sobre el Islam y el Grial, nos habla de esta piedra asimi- lándola al Santo Grial del cristianismo: La Piedra fue traída a la Tierra por los ángeles y más tarde llevada a las Indias, donde estaba situado el Paraíso Terrestre. Ella es el principio Eucarístico del cual se alimentan exclusivamente los elegidos. Cura las enfermedades, conserva la juventud, preserva de la muerte. Atrae a los hombres en gran número, pero nadie la descubre, sino aquellos que son predestinados.
¿Cómo no relacionar la leyenda Griálica del Rey Pescador o del Rey Herido, curado con la lanza de Longinos por el propio Perceval, y el mítico rey de las indias, el Preste Juan? Monarca misterioso que habitaría en algún lugar secreto de Oriente y que sería, al parecer, el legítimo poseedor del Grial. En el Reino del Preste Juan habitarían seres maravillosos, unicornios y aves fénix y existirían grandes tesoros, ríos de oro y de plata, y tal como relata una carta manuscrita de este regente de Oriente enviada al Papa Alejandro III en el año 1165...: En nuestra tierra hay también abundancia de vino y todo lo que es bueno para el hombre, y aquel que lo bebe pierde todo deseo por las cosas de este mundo... Más adelante nos revela la naturaleza sobrenatural de este vino espiritual: Existe aún otra cosa maravillosa en nuestro palacio, pues en él no se sirven alimentos, sino en una bandeja que cuelga de una columna de manera que cuando estamos a la mesa y deseamos comer, el alimento aparece ante nosotros por la gracia del Santo Espíritu... En aquel paraje maravilloso también se hallaría la fuente de la Inmortalidad, donde el mismo Preste Juan afirmaba haberse bañado varias veces y recuperado la juventud.
Esta Piedra de poderes sobrenaturales también poseía la facultad de absorber el mal de la tierra y emitir a cambio poderosas vibraciones de luz y de amor, desde el Centro Supremo por siempre en Oriente. Aanna Katherina Enmerch nos dice en sus Visiones: Fue también a Egipto y Moisés lo tuvo en su poder. Estaba hecho de un modo singular, muy compacto y no parecía trabajado como los metales. Semejaba el producto de un vegetal. Sólo Jesús sabía lo que era?


CALIZ Y GRIAL

El Santo Cáliz ha sido relacionado muy a menudo con María, la Madre Cósmica, o la divina Shakty. Isis para los egipcios, Devaki en la India, Dolma o Tara para los tibetanos, María, la Madre de Cristo, ha estado siempre estrechamente ligada con el misterio del Cáliz. El propio Tomás hace alusión a la Piedra como el Alma de María. Hay un gran enigma en ello. María como recipiente Cósmico que recibe en su seno la Luz de Cristo, el Grial. Por esta razón María, la Madre Materia, es llamada por los cristianos, en la letanía de Loreto, Vaso Espiritual, Vaso Honorífico, o Vaso Insigne de Devoción, considerando su Sagrado Vientre como el lugar -seno- donde se manifiesta la divinidad, convir- tiéndose ella misma en el jardín del Grial o la Fortaleza Venturosa. Nuestra reflexión nos lleva entonces a las misteriosas palabras del Génesis: ... Pero la Tierra era informe y vacía y las tinieblas cubrían la
superficie del caos.
Quizá el más lamentable error cometido por estudiosos e historiadores en su búsqueda de la revelación del enigma griálico ha sido confundir el Cáliz, vehículo, continente, seno, matriz, con el Grial, Luz, Gracia, Amor Puro, contenido espiritual de la Divinidad. El Génesis nos dice de nuevo:

... y el espíritu de dios (Elohim) se cernía sobre las aguas.
Y Dios dijo:
¡Que la Luz sea! Y la Luz fue...

Nuestra meditación sobre estos sagrados versículos podría llevarnos muy lejos en la comprensión espiritual del Drama Cósmico que es representado por el mito del Grial. Ese Vacío - obsesión del misticismo oriental- sobre el cual se cernía el espíritu de Dios -que no Dios mismo- representaría el Cáliz, la Madre Divina siempre virgen, la Materia Prima de los alquimistas, la Natura Naturans del Hermetismo. Pero la fuerza universal, el poder creativo del Verbo Divino -la

misteriosa Palabra Perdida- descendería vertiginosamente sobre el caos de los orígenes. Es a esa poderosa Presencia a la que deberíamos llamar Grial.
La Santa Virgen es también asimilada a la Shekinah hebraica, receptáculo de la divinidad en el Tabernáculo del Templo o en el propio corazón del Hombre. Símbolo lunar, en el sentido sagrado del término, es a menudo representado en forma de espejo ojival (vesica piscis), tras las imágenes de María en la gran metrópoli gótica.
Es así descrito por Frantz Hartmann: "Sea cual fuere la fuente a la cual nos referimos, encontramos siempre la misma respuesta. A saber, que esa Divina Luz del Logos es el fundamento de toda existencia... es a la vez la cosa más evidente sobre la Tierra y el más grande de todos los misterios. Es la Shenah de los judíos, la Sophia de los gnósticos, el Fohat de los budistas, la Madre de Cristo de los cristianos, la Isis de los egipcios, la Luz Espiritual de los parsis... y el único Objeto posible y razonable de culto para cualquiera que aspire a la vida eterna".


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