DE LOS NÚMEROS

Louis Claude de Saint Martin


Deseé hacer el bien pero no he deseado hacer ruido, porque sentí que el ruido no hacía bien y que el bien no hacía ruido.
Louis Claude de Saint Martin



Introducción

Me pareció importante volver a publicar esta obra principal de Louis Claude de Saint Martin que se han convertido en imposible de encontrar, al menos en su forma original de 1843.
Ciertamente se presentaron después algunas otras ediciones al público de entonces, pero la mayoría, con tan gran número de alteraciones que el sentido mismo de la obra y el pensamiento del Filósofo Desconocido se encontraban completamente deformados.
Este estudio se escribió probablemente por L. C. de Saint Martin hacia 1787 para los sus discípulos de su época, más no fue nunca publicado mientras vivía.
Es su biógrafo y discípulo Léon Chauvin el primero que hizo ejecutar, en 1843, una tirada limitada de una copia del manuscrito original por el litógrafo Leroy como se explica en estos términos en la introducción a esta primera edición:

"Yo no sé si Saint Martin se proponía publicar algún día su ensayo sobre los Números.
Se puede suponer que tal pudo ser su intención según la forma alegórica o enigmática de ciertos pasajes.
No me corresponde pretender aumentar la dificultad y las dificultades que se podrán encontrar:
Yo no puedo garantizar la exactitud con la cual reproduje el manuscrito original escrito en totalidad de la mano de Saint- Martin, y del cual soy poseedor.
Tal como es, esta obra me parece debe ofrecer placer a los lectores que este tema interese.
Es con este fin que lo autografié yo mismo y he hecho tirar un reducido número de ejemplares".

Este ensayo del filósofo desconocido trae consigo ciertas dificultades y oscuridades como lo indica Léon Chauvin, pero a nuestro entender fácilmente superables para cualquiera ya ha adquirido un cierto conocimiento del simbolismo de los números místicos, y todo investigador un tanto iniciado en la Cábala hebrea tendrá luminosas señales y claves que le serán de gran ayuda para progresar en el estudio de esta maravillosa ciencia.

El editor.


I - Consideraciones generales

Los números no son más que la traducción abreviada o la lengua sucinta de las verdades y leyes cuyo texto e ideas están en Dios, en el hombre y en la naturaleza. Se puede también definirlos como el retrato intelectual y verbal de las operaciones naturales de los seres o también, si se quiere, el límite y el término de las propiedades de los seres, y esta medida que no podría pasar sin extraviarse y desvirtuarse, hace decir a algunos que los números son la sabiduría de los seres y lo que impide que se vuelvan locos.
Se hace necesario pues informarse con profundidad de lo que se contiene en este sublime texto y en estas ideas PRINCIPIOS para poder guardarse de las faltas que los traductores y los retratistas pudieron hacer y hacen todos los días en sus versiones y en sus cuadros.
El principal error donde falla la preservación, es separar los números de la idea que cada uno ellos representan y de mostrarlos desplazados de su base de actividad, ya que entonces se les hace perder toda su virtud, que debe ser de nuestro avance en la línea viva; no pasan a ser más que objetos de curiosa y orgullosa especulación; y si lo hacen [ 2 ] siempre se vuelven al auditor más culpables, no le prestan sin embargo más servicio que si él aprendiera la sintaxis de una lengua cuyas palabras no sabría o que si a él le enseñaran las palabras de una lengua donde no sabría ni su sentido ni su sintaxis,.
Ahora bien, para mostrar cómo están vinculados a su base de actividad, comencemos por observar la marcha de la UNIDAD y del número DOS.
Cuando contemplamos una verdad importante, como la universal potencia del Creador, su majestad, su amor, sus profundas luces o tal vez otro de sus atributos, todo nos lleva hacia este supremo modelo de todas las cosas; todas nuestras facultades se suspenden para llenarnos de él y nosotros nos hacemos realmente uno con él. He aquí la imagen activa de la unidad, y el número UNO está en nuestras lenguas como la expresión de esta unidad o la unión indivisible que, existiendo íntimamente entre todos los atributos de esta unidad, debería también existir entre ella y todas sus criaturas y producciones. Pero si, después de haber llevado todas nuestras facultades de contemplación hacia esta fuente universal, y llevamos nuestros ojos sobre nosotros mismos y nos llenamos con nuestra propia contemplación, de modo que nosotros nos observemos como el principio de algunas de las claridades o satisfacciones interiores que esta fuente nos procuró, a partir de este momento establecemos dos centros de contemplación, dos principios separados y rivales, dos bases que no están ya vinculadas; por último, establecemos dos UNIDADES con la diferencia que una es real y la otra aparente. [ 3 ]
Pero vayamos a la primitiva época de este número irregular. No se puede hacer nada más que producir el UNO, ni privarle de nada, como es sabido y como se verá en varios artículos de esta recopilación. Por lo tanto, es imposible hacer nacer DOS de UNO, y si saca cualquier cosa por violencia, esto no puede ser más que ilegítimo y como una disminución de sí mismo. Ahora bien, ¿cuál es la primera disminución que debe mostrarse? Es la que se refiere al Centro, ya que las que se referirían a los dos extremos sólo serían disminuciones aparentes puesto que podrán siempre ser restablecidas por la generación del centro sin que este se desplace. Ahora bien, la disminución que se hizo por el centro es incluso como la que se hace por el medio y es la única posible, puesto que si me acerco a un árbol y lo quiero dañar, desde mi altura no puedo afectarlo ni en sus ramas que están demasiado elevadas, ni en sus raíces que no veo, y por lo tanto no puedo afectarlo más que en su tronco o en su parte media. Pero dividirlo por el medio, es dividirlo en dos partes, es hacerle pasar desde lo entero a la calidad de mitad o semi, y he aquí el verdadero origen del ilegítimo binario del cual se pueden ver los resultados y las propiedades en el capítulo 3. Esta disminución por el centro no impide que la unidad siga siendo completa, puesto que la alteración no puede caer sobre ella, sino solamente sobre el ser que la quiere atacar y que no recibe nada más que por medida rota, en vez de en recibir todo y a medida plena. Por eso el mal es extranjero a la unidad. [ 4 ]
Pero, sin embargo, como hay algo ella, en el ser disminuido, esta disminución comprometió al centro a moverse para rectificar el dos y esta mitad, y eso sin que el centro haya salido de su rango puesto que la unidad es indivisible, y he allí el más sublime de los misterios y la fuente inagotable de maravillas donde el alma y el espíritu del hombre pueden eternamente beber.
Este ejemplo es suficiente para mostrarnos el nacimiento del número DOS, para nosotros mostrar el origen del mal, suponiendo que uno se halle bien consolidado sobre la cuestión de la libertad, (véase el Tratado del origen y el Espíritu de Formas) y para enseñarnos al mismo tiempo que este número DOS no es una potencia de simple especulación, puesto que la imaginamos todos, y está presente en casi todos los momentos de nuestra existencia.
Por otra parte, no se puede dudar que no actúe activamente en el 1er. SENARIO de las formas que por ellas mismas, son que una adición pasiva de dos TERNARIOS, mientras que él mismo, no solamente es la raíz de estos dos ternarios, sino que es aún el móvil de sus movimientos y sus sensaciones por la multiplicación de su propios elementos. Por eso, los sentidos están como insensibles cuando cesa el vivir, y en cuanto se vuelvan sensibles, se puede estar seguro que ¼ o el cuadrado del número alterado también se encuentra allí. Ya que hay una verdad bien cierta, pero lamentable, es que CINCO y SEIS son y estarán hasta el final de mundo en una medida de actividad recíproca y proporcional. [ 5 ]
Que el hombre curioso busque aquí porqué este cuadrado del número alterado da tanto así el derecho al senario y sabe ocultar la muerte activa de su potencia bajo el fuego de la ilusión de este senario y si lo descubre, como no dudo, él habrá adquirido una gran luz; y si quiere observar cómo el producto de esta falsa raíz da en la suma un ser aparente, CINCO, que no puede ser que más que la falsedad y la mentira, pero que este producto muestra en especie y según la simple figura aritmética, la verdadera emanación del hombre y su muy determinado destino, que es hacer desaparecer 5 por su presencia 4, él tendrá por allí una luz no menos importante. Ya que el hombre no puede ser realmente más que un cuarto de la unidad; pero es bastante para que esté vinculado por su esencia y por su obra a la totalidad del UNO.
Él no tiene números en la década donde puedan así descubrir el carácter de la separación de la obra particular a la cual están unidos y del objeto en el cual se basan, instrucción activa que no puede convenir a los que están en la línea y que entraron en el interior de la inteligencia. Esto se perdería para todos los otros. Pero esta simple exposición basta para enterarnos de que la virtud de los seres no existe en el número, pero si es el número que existe en la virtud de los seres y en lo que deriva. No podré un día eximirme recorrer todos el números de esta década y de mostrar cómo DOS se vuelven TRES por sus espejos, cómo TRES se vuelven CUATRO por su centro, cómo estos [ 6 ] CUATRO son falsos por su centro doble que hace CINCO, como CINCO es encarcelado por la medida de SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ, que hacen el correctivo y la rectificación del malvado QUINARIO.
No es necesario negar las inmensas ventajas que el espíritu y la inteligencia del hombre pueden sacar del uso de los números, en cuanto se haya llegado a sentir la obra particular a la cual cada uno ellos están unidos y el objeto sobre el cual ellos descansan. Ya que la marcha de las propiedades de los seres está activa y estas propiedades teniendo entre ellas mil informes crecientes y decrecientes, la combinación de estos números tomados dentro de la regularidad del sentido que llevan con ellos según la sana observación, debe poder dirigirnos en las especulaciones dudosas y rectificarnos incluso en especulaciones falsas, esperado es que entonces de este cálculo verdadero y espiritual o de esta álgebra de las realidades como el cálculo convencional o de la álgebra de la aparición, donde los valores una vez conocidos nos conducen, sin extraviarnos, a resultados precisos y positivos. La diferencia esencial que es necesario admitir, es que en el cálculo convencional los valores son arbitrarios y que sus combinaciones, aunque basándose en normas fijas, no nos hacen, sin embargo, llegar sino a verdades muy secundarias, y enteramente extrañas a la verdadera luz en la cual tenemos toda necesidad y que buscamos todos, a pesar de todo esto sería un contrasentido; desde el momento que, en el cálculo verdadero y espiritual, los números reciben su valor de la naturaleza [ 7 ] de las cosas y no de la voluntad de nuestro espíritu, y que independientemente de que se combinen también por normas fijas como los valores convencionales, nos conducen a verdades de primer rango, verdades positivas e invariables, y esencialmente vinculadas a nuestro ser.
La razón debe parecer bien natural: es que los números hacen entonces que nos acompañemos y nos dirijamos en estas mismas regiones positivas, invariables y eternas, en que toman continuamente el nacimiento, en que hacen constantemente su residencia y de las cuales ellos no pueden nunca salir. Ahora bien, estas verdades siendo infinitas, se puede juzgar de que los números que hay pueden hacernos descubrir maravillas y tesoros.
Hay una división del cuadro universal reconocida por todos los observadores en el orden de la verdadera filosofía, por la cual se distingue la región divina, la región espiritual y la región natural. Se reconoce también que hay una correspondencia de la región divina a las dos regiones espiritual y natural, y que por lo tanto los números del orden divino deben tener sus representantes y sus imágenes en estas dos regiones. Pero los que no tienen la clave de los números se exponen a un gran error cuando quieran fijar o contemplar estas correspondencias. [ 8 ]
La principal causa de su error viene de los que se dirigen en estas especulaciones por las luces de la aritmética recibida, o los números se hacen reconocer por sus múltiplos o por sus partes análogas o similares, y no por sus propiedades, puesto que la aritmética no reconoce a estos números otras propiedades que las convencionales y dependientes de la voluntad del hombre.
El segundo error es querer mencionar a las tres divisiones anteriormente expresadas en tres décadas consecutivas de modo que después de TREINTA, no tuviéramos ya necesidad de otros números.
Finalmente el tercer error es querer encontrar en la segunda y la tercera década la misma serie de principios que en la primera, porque se encuentra, en efecto, el mismo orden en los números y la misma alineación aritmética.
Para combatir el primer error es necesario recordar aquí las dos leyes diferentes de la multiplicación y de la adición, que, aunque se emplean la una y la otra en el cálculo vivo, están bien lejos de tener el mismo efecto. La primera genera. La segunda da a conocer la naturaleza de la producción y el verdadero espíritu de los resultados, tanto con relación a ellos mismos como con relación a su principio radical. [ 9 ]
En la aritmética, por el contrario, estas dos leyes de multiplicación y adición, no teniendo los mismos usos, no pueden producir las mismas luces.
En efecto, la aritmética conservando los productos de sus operaciones en su grosera naturaleza y no sabiendo no separar el ESPÍRITU del CAPUT MORTUUM, no busca nada más allá de los múltiplos similares.
Por eso para ella, los productos, las raíces, las potencias, todo son de la misma naturaleza, es decir nada es distinto y todo se confunde allí, excepto en la cantidad.
Sin embargo, este inconveniente no es un punto para los objetivos que ella se propone y para la clase de las cosas sobre las cuales opera, porque, no ocupándose de las cosas aparentes y muertas, sólo tiene porciones allí que considerar y ningún ESPIRITÚ por esperar, y que estas porciones muertas como las considera, no teniendo mas que informar a nuestras necesidades muertas, los cálculos muertos que se pueden aplicarse allí se encuentran justo en su medida muerta o relativa.
Para combatir el segundo error, o aquella de las tres décadas contiguas, no solamente se puede repetir lo que ya se mencionó anteriormente, saber que después de los TREINTA no necesitaríamos ya otros números; pero es necesario oponer una mayor dificultad, es que no habría ningún trato entre todas estas décadas, y que Dios no tendría ningún trato con el espíritu y el espíritu ningún trato con la naturaleza. [ 10 ]
Ya que sólo es un trato el que sería fundado sobre números similares, sobre múltiplos relativos y sobre simples productos que no tienen correspondencia con sus raíces mas que por la forma, y no por las leyes de su generación, es decir, por su principio.
Ahora bien, estos inconvenientes y por lo tanto estos errores son imposibles de evitar al contener las tres divisiones: divina, espiritual y natural, cada una en una de las tres décadas contiguas, porque se reduce por allí a la necesidad de estrangular el número en vez de dejar extenderle en su evolución y por lo tanto de no tener la muy falsa figura de este mismo número en lugar de tener su verdadero fruto que debe ser realmente otro per se, y recorrer activamente, aunque bajo colores variados, las distintas regiones que le son abiertas.
Es allí que se puede esbozar el medio de combatir el tercer error, o el de querer admitir la misma serie y la misma alineación en las tres divisiones, sobre la que esta misma serie se encuentra similar en la forma y la disposición de los números en las tres décadas contiguas.
Si la ley de las raíces compuestas, que es de uso en la aritmética, no puede admitirse en el orden de cosas que observamos, la multiplicación de raíces simples nos dan en recompensa una generación de números que de una única característica, va a invertir todo el edificio de las tres décadas contiguas y cambiar toda la alineación similar de sus números respectivos. [ 11 ]
En efecto, excepto los tres primeros números, de los cuales el cuadrado no sale de década divina, todos los otros salen a partir del momento que los eleva a su primera potencia o a su cuadrado.
¿Y dónde van por esta operación? Uno sólo va en la década llamada espiritual. Los otros cinco van en las décadas siguientes y posteriores y aún se encuentran tres décadas en donde no llegan ninguno de estos cinco números, como el sexto, el octavo y el décimo; observaciones susceptibles de un importante examen y que pueden procurar vastas luces.
Se hace necesario observar, no obstante, que esto no es sólo para conformarnos a la lengua recibida que llamamos primera potencia o cuadrado la operación donde se trata; ya que entre los primeros números que permanecen por esta operación en la década divina, hay uno al cual esta operación no puede convenir (y este número es DOS), y todo lo que se puede decir aquí, es que es por esta operación falsa que el espíritu perverso equivocó al hombre.
Si, por esta revelación a su primera potencia, ya encontramos en los números una marcha tan diferente de la que nos ofrecen las tres décadas contiguas, ¿esta marcha no va aún a probar mayores cambios cuando elevemos estos números a su cubo, que es el término perfecto de todo número? [ 12 ]
Esta diferencia se hará fácilmente sentir; ya que, por esta operación cúbica o elevación a la segunda potencia ya no habrá más que dos números que permanecerán en la década divina (aunque uno de los dos allí permanecerá sólo por las leyes abusivas de la aritmética), y así es como por el cuadrado de este número que el ser perverso hizo equivocar al hombre, es por el cubo de este mismo número que la mentira habitó, habita y habitará el mundo de falsos cristos.
Cuando los otros números que se deben someter a la misma operación, ninguno se encuentre ubicado en la década espiritual contigua; otro pasa enseguida de la década divina a la década natural; otro a la séptima década; le sigue la misma suerte a la década décima o centuria, y todas las otras se alejan aún más de las tres décadas contiguas y dejan entre ellas espacios tan grandes y variados, que su rango no conserva ya ninguna relación con las que ellas tienen, por las leyes aritméticas, en estas mismos décadas contiguas.
Y aunque se afecta la correspondencia de los rangos de los números en las tres décadas contiguas, no se pone atención que este rango baja siempre en un grado, en razón directa de la cantidad de las décadas que se querrá recorrer: verdad profunda que nos enseña obviamente porqué todos los movimientos espirituales y temporales son circulares y porqué todo lo que existe no está compuesto sino que por tantas ruedas que vuelven sin cesar en torno a su centro y que sólo tienden a acercarse. [ 13 ]
Aquellos que horadaron en la carrera de los números podrán admirar aquí conque sabiduría luminosa la Providencia expone delante de nosotros sus tesoros y nos muestra cómo hace llegar sus potencias en las distintas regiones.
Ellos reconocerán que los propios números son fijos y finitos en sus facultades radicales, aunque sean infinitos en el juego de su potencia y en las emanaciones innumerables que pueden salir y saldrán eternamente de estas facultades radicales.
Ellos reconocerán que la unidad es el único número que, no solamente no salió de la década divina ni por su cuadrado, ni por su cubo, pero incluso que no salió de su propio secreto, de su propio centro, y que concentra en sí todas sus operaciones.
Ellos reconocerán que cuando este ser UNO se transporta, está en la región divina, o en la región espiritual, en la región natural, se transporta por sus propias facultades radicales y por las emanaciones que le corresponden: pero que los planes y las propiedades que manifiesta allí están sobre los conceptos materiales de la aritmética y no puede conservar el sentido grosero y monótono.
Ellos reconocerán que por medio de estas facultades radicales y las emanaciones que le son correspondientes, este ser UNO lleva su vida y su espíritu en las tres regiones, y que, por lo tanto, pueden considerar espiritualmente estas tres regiones como un gran árbol cuya raíz permanece siempre oculta [ 14] en la región divina como en su tierra maternal, cuyo tronco o el cuerpo se manifiesta en la región espiritual por el cuadrado y que las ramas, las flores y los frutos se manifiestan en la región natural por la operación del cubo.
Ellos reconocerán cuál es el trato y la unión activa que debe reinar entre estas tres regiones o entre estos tres mundos, puesto que tienen una raíz común y puesto que hay cuadrados espirituales que se extienden hasta la región natural y cubos naturales que se realizan en la región espiritual, mientras que la unidad divina, como la savia que produce todo y que llena todo, opera al mismo tiempo y en conexión con las regiones espirituales y naturales, en las que influye sin cesar invisiblemente por su propia raíz, por su propio cuadrado y por su propio cubo, para vivificar los cubos, los cuadrados y las raíces de todos los demás números y allí hacerlos operar a su vuelta, cada uno según sus propiedades y sus VIRTUDES.
Ellos reconocen que aunque el ser UNO no se transporta por sí mismo en todas estas regiones, es sin embargo por la influencia de su raíz, de su cuadrado y de su cubo, que todas sus obras y todas sus producciones espirituales y naturales parecen completas y revestidas todas de este carácter tan expresivo de la unidad, que nos muestra por todas partes a nuestro Dios, y por todas partes la ayuda armónica de todas sus facultades y de todas sus potencias. [ 15 ]
Entre estas maravillas que la carrera de los números puede ofrecer a los que marchan con precaución y por decirlo así, en silencio no solamente aprendemos a admirar las ricas magnificencias de nuestro Dios, pero aprendemos también a distinguir lo que nos está permitido conocer de lo que estará siempre prohibido a nuestra penetración y oculto a nuestras luces.
Esto que estará siempre prohibido a nuestra penetración y oculto a nuestra luz, es la ciencia del método de nuestra emanación o nuestra generación en la unidad divina.
Este velo se coloca sobre nuestros ojos porque la obra de nuestra emanación es reservada solamente a este supremo principio que tenemos la felicidad de poder llamar NUESTRO PADRE, el conocimiento del método de esta obra, debe serle reservada también, en caso contrario, si tuviéramos como Él este conocimiento, nosotros no habríamos necesitado de Él para existir, habríamos podido operar la misma obra, o la misma emanación que Él, y seríamos Dioses como Él. (El orden de generaciones materiales no debe contarse aquí por cualquier cosa, puesto que es circular como todo lo que se crea y sale del centro universal; ya que siendo circular, es natural que sus distintas frutos se elevan cuando sus gérmenes descienden y que, encontrando sus rumbos en el mismo punto de la rueda, todos los conocimientos de su orden se vuelven necesariamente común). [ 16 ]
Además, es por medio de este velo que se coloca sobre nuestros ojos que el soberano principio de nuestro ser pasa a ser un eterno objeto de nuestros homenajes y tiene derecho real a nuestra veneración; ya que, independientemente de este favor insigne que nos ha hecho a nosotros de poder, por nuestra existencia, sentir su propia vida divina, somos forzados a reconocer superioridad sobre nosotros por esta propia existencia que él nos dio y por la evidente imposibilidad donde somos penetrados en su secreto sobre este punto importante.
Adjuntemos a esto la esperanza o más bien la certeza de aumentar eternamente la felicidad que les volvió susceptible en darnos el ser, si nosotros sabemos mantener ante Él la humilde sumisión que se debe al santo y universal dominador de todas las cosas.
Nosotros tenemos en el sentimiento de nuestro noble origen, en nuestra profunda ignorancia del método de nuestra emanación, y en nuestro verdadero interés espiritual, todos el motivos que nos son necesarios para honrar nuestro divino principio, para temblar delante de su temible persona y para gustar ardientemente los bienes inagotables que no demanda más que el de verter abundantemente en nuestras almas; ya que están allí las condiciones fundamentales que constituyen verdaderamente el servicio religioso fiel a su amo. [ 17 ]
Pero si la ley de los números nos prohíbe absolutamente el conocimiento del método de nuestra emanación, deben poder ofrecernos la prueba que esta emanación es divina, deben ofrecernos un testimonio evidente y concluyente que nosotros salimos directamente de Dios; ya que sin este testimonio concluyente cuando nosotros llamemos a Dios NUESTRO PADRE, pronunciaríamos palabras que no tendrían sentido completo para la inteligencia, aunque el alma pura y piadosa pudiera probar en sí toda la dulzura de este bonito nombre.
Por eso esta prueba existe en los números y se añade a todas las que se puede encontrar en la metafísica.
Dios, infinito en su sabiduría y en su amor, no ha querido dejar salir de Él el alma humana sin darle como compañera una claridad saludable, a título de la cual puede exigir de nosotros el homenaje respetuoso que tiene derecho a esperar de su criatura.
Él es demasiado justo para forzarnos a pagar este tributo, si no nos hubiera proporcionado al mismo tiempo los medios de examinar y de reconocer la convincente legitimidad; y no nos dejaría excusarnos ante Él negándose este mismo tributo, si nos hubiera dejado el menor día disimular nuestra deuda a su respeto.
Esta prueba, no obstante, es enteramente a partir de la marcha aritmética que se ha hecho seguir vulgarmente a los números, y es porque esta prueba es consciente que las vías aritméticas no le convienen. [ 18 ]
Por la misma razón que la elevación de las potencias en la aritmética no es más que una adición repetida, la extracción de las raíces no es igualmente más que una sustracción repetida; y en este orden de cálculo se va de las raíces a las potencias, y se vuelve de nuevo de las potencias a las raíces, sin numerar los objetos y sin hacer otra cosa que contarlos. Por que sólo hay sumas y nunca números.
La prueba en cuestión sigue una marcha opuesta. Es por eso que hay más de una gran diferencia entre los dos órdenes de productos que resultan de una y de la otra, que no hay entre los más pequeños de los vegetales, niños de a naturaleza, y el más magnífico de los edificios elevado por la mano de los hombres.
Para dar una pequeña idea de esta diferencia, bastará con decir que en el cálculo verdadero hay raíces esenciales y raíces que no lo son, y que sucede lo mismo con algunas potencias, mientras que en el cálculo aritmético todas las raíces son contingentes, y todas las potencias móviles como sus raíces.
Es necesario añadir mientras que en el cálculo verdadero, el nombre de potencia esencial pertenece especialmente al hombre, pero el nombre de raíz esencial no le pertenece, y que es en consideración de estos dos títulos que se encuentra a la vez y la prueba de que salimos de Dios, y la imposibilidad de saber cómo sacamos verdades más ampliamente detalladas a otra parte, y que no informamos aquí que esta pasando, como una simple reseña. [ 19 ]
Un tercer presente que la justicia divina no podía prescindir de hacer a los hombres era la demostración de la falsedad del segundo número considerado como raíz, sin perjuicio no obstante, de las convicciones metafísicas sobre este objeto.
Esta demostración nos es tan necesaria como aquella que nos prueba obviamente nuestra emanación divina, ya que sin eso habríamos sido inevitablemente las víctimas del mal, no podríamos distinguirlo, no podríamos combatirlo, ni hacerlo retroceder y Adán nunca había debido ser castigado, puesto que nunca habría sabido que era culpable.
Pero como es por una falsa aplicación de los métodos aritméticos que los errores sobre el segundo número se introdujeron en el mundo, es por la ley de estos mismos procedimientos aritméticos que se demuestra la inconsistencia con la cuál se sancionó estos errores y todo lo que se recordará aquí, es que es necesario recurrir a las fracciones para obtener esta demostración y allí el cálculo verdadero sólo va con el cálculo aritmético para vincularlo y contenerlo en sus límites en demostrar que mientras más se opera, más se reduce, mientras que más se operan los números verdaderos, más se extienden y se vivifican.
Ya que es el número segundo él mismo que nos fuerza a emplear las fracciones, porque como no está en la medida verdadera de los seres, se excluye de hecho de este orden verdadero al declararse a sí mismo, y no se puede mostrar como una fracción. [ 20 ]
He aquí un resumen abreviado de los tesoros que se pueden encontrar en los números, tesoros que nos muestran en nuestro Dios a la vez, la potencia, el amor, la sabiduría y la justicia, y nos hacen ver cómo se llena todo con su espíritu.
En cuanto a la opinión recibida que el segundo número al igual que cualquier otro número puede tener un doble uso y aplicarse a favor o en contra, las leyes de los números nos muestran también hasta qué punto debe prevalecer y hasta qué punto ella debe detenerse.
Los números verdaderos producen siempre la vida, el orden y la armonía. Así pues, ellos hacen siempre a favor y nunca en contra, entonces incluso actúan en las plagas de la justicia y la venganza.
Cuando se alteran en los seres libres, cambian tanto su carácter que son otro número que viene a tomar su lugar, mientras que en su esencia, su título radical y permanente es todavía el mismo, en caso contrario los eternos convenios de Dios serían perecederos, y la confusión podría sustituir a todas las cosas.
Los números falsos, por el contrario, no producen. Si tienen el poder de remedar la verdad, pero nada más que imitarla; se muestran como desmembración, nunca como generadores, puesto que es separándose que ellos se volvieron falsos y que perdieron la capacidad de generar. [ 21 ]
El ejemplo cinco vírgenes locas son la prueba. Se encuentran sin aceite porque se separaron, por su conducta, de sus cinco compañeros, y ellas permanecen también sin esposos.
En cuanto a las cinco vírgenes sabias no generarán sin el esposo y cuando ellas tengan el esposo, no serán ya cinco, serán diez puesto que cada una ellas tendrá esposo; o serán seis si se cuenta al esposo solamente para una.
Así es cinco vírgenes sabias están poco así en su verdadero número que, pudiendo, por ellas mismas, renovar su aceite, se ven obligadas a reducirse a prudencia y de dejar descansar la caridad que no puede volverse a mostrar sino en los números que vivifican, de los que toda la fuerza sólo se deriva del centro del amor.
A veces los números falsos se muestran aún como instrumentos de restauración, y he aquí una de las más profundas magnificencias de la inmensa sabiduría y del eterno amor.
Por eso es necesario un vistazo delicado para seguir en estas circunstancias la marcha de estas clases de números, por ejemplo en los cincuenta días que se pasaron desde la resurrección del Salvador hasta el primer Pentecostés. [ 22 ]

Este que es necesario asir sin liberarlo, es la diferencia de estos números falsos cuando se emplean en operar una restauración y cuando operan sus propias iniquidades, se suministran enteros a ellos mismos y completamente separados del rango verdadero, con la cual perdieron toda comunicación.
Cuando se emplean en una restauración, es el ser verdadero que se reviste de su forma y por su carácter, con el fin de poder descender en su región infectada.
Pero al revestir su forma, la rectifica, la acerca al verdadero número y por esta unión que opone la verdad a la guadaña, se convierte en la muerte de la muerte.
Este misterio, que no puede mas que llenarnos de admiración, se vuelve simple cuando se remonta a los elementos de los números verdaderos y números falsos que se combinan en esta operación, pero que no se confunden para eso. Se ven los unos y el otros de estos números llegar al mismo término, cada uno por vías diferentes, y he aquí lo que debe tenerse así muy en mente contra estas adiciones conocidas que les vuelven números similares aparentemente, mientras que sus elementos constitutivos son tan diferentes.
Yo no daré aquí más que un ejemplo, que parecerá quizá singular a los que no son versados en esta lengua, pero que será al menos una verdad: [ 23 ]
Es que en esta operación de los cincuenta días arriba mencionados, 8 y 5 van de frente y terminan por encontrarse en el mismo punto, uno, a la verdad para triunfar, y otro para ser abolido; pero teniendo una aproximación aparente a la que se podría fácilmente dejarse asir si se atiene a la suma adicional designada por el número cincuenta.
Finalmente en esta gran obra, 8 se vuelve 5 y 5, y 5 se vuelve 8 y se encuentra escrita en números, y de la manera más significativa, la explicación del 25° versículo del 88° salmo: et veritas mea et misericordia cum ipso: et in nomine meo exaltabitur cornus ejus, versículo que sólo por él contiene tanto verdades que el espíritu del hombre no podría bastar a contemplarlos, y aún menos su lengua podría bastar para restituirlos.
Yo no temo garantizar que, entre todas las maravillas que las ciencias consagradas me ofrecen desde que la pura misericordia de Dios quiso a bien permitir que se accediera a eso, ésta es una de las más considerables, como conteniendo a la vez la admirable marcha del amor divino para nuestra miserable humanidad, y la industriosa sabiduría con la cual este amor empleó sus potencias para separarnos de nuestro enemigo, y relegarlo en sus abismos y para abrirnos la única puerta santa por la cual poder volver a entrar en el reino divino que es nuestra verdadera patria. [ 24 ]
No me hagan hacer un crimen al no desarrollar más al respecto; es necesario antes tener una lengua común; y a pesar de todo lo que los santos Padres pueden haber escrito de verdades sobre estos objetos, estoy muy convencido de que si las de que se trata se conocieron, no las escribieron.
Lo que no me acusa tampoco de contradicción viendo que reconozco la posibilidad de conocer el método de restauración del hombre, mientras que sostengo la imposibilidad de conocer el método de nuestra emanación.
Estas dos operaciones son diferentes en cuanto a que la emanación cae sobre nuestra esencia, respecto al lugar que nuestra restauración cae sobre nuestras facultades.
Una se operó en el centro divino; otra, aunque operada también en el mismo centro, se realizó en la región del tiempo, y entró incluso al rango de nuestros derechos para poder conocerlos, con el fin de poder aplicarnos el espíritu y la virtud, que es el único medio de hacer fructificar en nosotros la eficacia por el buen uso de nuestra libertad, hacia el lugar que el secreto de nuestra emanación puede permanecer oculto, puesto que se operó independientemente de nosotros, y que debe permanecer eternamente, a pesar de todo pasaríamos a ser tan criminales como el ser perverso. [ 25 ]
Eso no impide que esta restauración sea una obra tan maravillosa que no se pueda comprar con nada, así como se dice en el HOMBRE de DESEOS, n° 33, atendiendo a que considerada como amor está sobre nuestra emanación propia, mientras que, considerada como potencia, está abajo, dado que sólo opera sobre nuestras facultades, y que nuestra emanación entrega el ser a nuestra esencia misma.
Volvamos de nuevo a esta verdad anteriormente mencionada con respecto al segundo número y a los números falsos, a saber: que no pueden nunca por ellos mismos operar, sino por sus propias iniquidades, puesto que, cuando se emplean en una restauración, la potencia verdadera se insinúa y toma la forma para dividirlos, como un remedio activo que penetra todas las sinuosidades de un cuerpo enfermo que el mal ha yendo e infectado.
En el sentido que, cuando se emplean como justicia, están aún bien lejos de generar, puesto que entonces esta justicia va a reunirlos en su mano potente como barras dolorosas que son lanzadas al fuego que más tarde son castigadas y molestan al malhechor.
¿Qué será que cuando los vemos se reducen a ellos mismos?
Mientras que reconozcamos a los que son susceptibles y no nos podamos negar más que el autor de toda justicia, todo amor y toda sabiduría nos haya puesto al alcance de informarnos de las propiedades de estos falsos números y no nos haya impedido de tomar indiferentemente los frutos que proceden de su parte y los que proceden de los números verdaderos. [ 26 ]
Para alcanzar este objetivo, tomemos como ejemplo lo que pasó en el más importante tiempo de la misión del Reparador quiero decir aquel momento previo a consumir su sacrificio.
¿Cuándo es, en efecto, que la hora de la oscuridad llegó? ¿Cuándo es que el Salvador se suministró a los soldados y al pueblo armados de bastones? ¿Cuándo es que sus discípulos lo abandonaron? ¿Cuándo es que San Pedro renegó de él? Fue cuando el número de los apóstoles fue reducido a once por la apostasía de Judas.
Esto fue mientras que el número 2 que representa se repitió por la separación que tuvo lugar entre el maestro y los discípulos.
Esto fue mientras que el príncipe de la oscuridad aplicó todas sus potencias.
Esto fue mientras que tapó al pueblo judío, que le comprometió a pedir la muerte del justo y la entrega del malhechor Barrabás culpable de sedición y de asesinato.
Esto fue mientras los verdugos se apoderaron de él y se consumió el deicidio.
Es inútil buscar más lejos los desastrosos frutos de este número.
Después de los que acabamos de presentar, no podemos encontrar ninguno de ellos que sea comparable, y dejamos al espíritu del hombre inteligente considerar lo que se puede esperar de un similar número cuando es así suministrado a sus propias potencias de iniquidades. [ 27 ]
(Nosotros vemos también porqué todas estas cosas llegaron, es que 7×7 = 13 suma de 49 por multiplicación, y suma de 7 y 6 vía adición. Cuando 49 subía a 50, dejaba 13 volver de nuevo a 12 pero 12 no podía entonces sostenerse sólo, porque entonces era demasiado trabajo por la raíz activa ½. Por eso descendía a 11; y sólo mientras que Judas, bastante activo por lo MALVADO que se veía obligado a declinar y que pretendía vengarse, pudo dar el desarrollo a todas sus malas intenciones).
Al contrario ¿llegó lo que cuando el número de los apóstoles fue restablecido por la elección de Matías? Sucedió que les envió al Consolador; sucedió que se les concedió el don de las lenguas; sucedió que estando reunidos por allí con su maestro, que es la palabra, suprimieron en consideración suya el número 2 a sólo hacerse uno con su divino maestro y abrieron a las naciones el medio no hacerse más que uno con ellos a su vez, y por lo tanto con el que ha venido a salvarnos a todos.
Esta propiedad así extensa y tan eficaz de este número regular que se restableció entre los apóstoles es bastante señalado para mostrarnos, por sus contrastes con las propiedades del número anterior, cómo, en efecto, la verdad y la sabiduría suprema desarrollaron delante del hombre todos los medios de distinguir los gérmenes vivos de la oscuridad, y el veneno de las plantas más saludables. [ 28 ]
Ya que la advertencia que se dio a los hombres en esta inmensa manifestación del Salvador debe extender una claridad universal, puesto que provino directamente del sol eterno y del autor universal de todas las luminarias.
Por eso esta característica de su amor basta para esclarecernos sobre los verdaderos números que llevamos en nuestro origen y sobre los que llevaremos en nuestra regeneración; y justifica plenamente todo lo que nosotros hemos dicho sobre las virtudes armónicas y generadoras de números regulares, y especialmente lo que dijimos sobre la imposibilidad de componer estos números regulares con números falsos, lo que sería realmente ultrajar la verdad.
Pero reconozcamos de nuevo, lo que dificulta este discernimiento, esto es el poder del número falso de presentar aparentemente los mismos resultados que los números verdaderos; lo que anteriormente he mencionado como: IMITAR LA VERDAD.
El ejemplo que acabamos de ver ofrece la prueba.
Era por la apostasía de Judas que el número regular se había roto en un doble binario, y que la medida de la iniquidad se había desbordado; fue por la elección de Matías que el número regular se restablece y que el doble binario desaparece. [ 29 ]
Sin embargo si no se tenía su custodia, se expondría a un muy gran error y a una incertidumbre muy desconcertante al no considerar los frutos, los elementos y las raíces.
Ya que si se quiere manipular el número falso, se verá claramente salir de este mismo número 13 el cual Jesucristo solamente podía ser el principio y el complemento.
Pero al supervisar esta manipulación, se ve en todos los pasos el veneno corrosivo de sus elementos emponzoñados.
Se dice que se ve en todos los pasos porque el amor de nuestro principio eterno no quiere que perdamos, y vela sin cesar ante el arco santo; la hace pasear continuamente en el campo de Israel para mostrarnos en cualquier momento la diferencia y la superioridad de este único Dios sobre los ídolos y sobre dioses de las naciones.
Él nos da incluso una gran instrucción sobre los terminales de la potencia del mal, relativamente a la obra saludable que la misericordia divina quiso operar en favor de la posteridad de Adán.
Es que si, por las leyes del cálculo, la reunión del dos binarios vuelve el mismo número que la elección de Matías, es una prueba que la división de este número regular sólo había tenido lugar en sus frutos y no en sus raíces. [ 30 ]
Ya que si había tenido lugar en estas raíces, habría sido imposible que él resultara de nuevos frutos como no se puede esperar de un árbol donde las raíces se murieron.
Se dice una prueba, que los poderes de este mal sólo se extienden sobre la aparición y que los principios vivos que están fuera de su alcance, pueden reanudar toda su actividad en cuanto su hora desastrosa haya pasado y que se relega en sus abismos; nueva verdad e inmensa luz que los números nos ofrecen para llenarnos con consolación en nuestras miserias espirituales y de esperanza en la vida inefable e inagotable de nuestro Dios.
Por último, independientemente de la formación espiritual divina de este número 13 por la operación y la unión de Jesucristo con sus apóstoles, independientemente de la formación temporal y falsa de este mismo número 13 por los dos binarios, allí hay una simple espiritualidad temporal que sólo tiene por elementos el mundo y el hombre; y es para eso que en la obra de los ERRORES Y DE LA VERDAD este número se presentó como el número de la Naturaleza.
Es la inteligencia a quien le corresponde seguir los caracteres de estas distintas formaciones, y es nuestra prudencia quien debe advertirnos que no marchemos en la ciencia de los números sin las mayores precauciones. [ 31 ]
Una de las claves que esta prudencia nos puede procurar, es hacernos percibir porqué se encuentran tantas relaciones entre números diferentes.
Y mostraremos aquí una de las principales causas: es que el Eterno, soberano autor de toda sabiduría dirige sus planes de restauración según los males que nos hicimos, y que no solamente dirige sobre eso sus planes de restauración, sino dirige también allí los medios curativos que él emplea para nuestra curación, de modo que en el gran conjunto de las cosas el hombre atento puede reconocer nuestra enfermedad, nuestro remedio y nuestro médico, y que con ojos cuidadosos distinguirá perfectamente estas tres cosas, aunque los encuentra como si tuvieran los unos y los otros y ofrezcan las mismas medidas y los mismos números.
Ya que en nuestros males y nuestras heridas físicas, el apósito no se regula según la herida, y ¿no es según esta misma herida que el hábil médico combina este apósito y todo lo que debe entrar en el tratamiento? Sin embargo, a pesar de todos los informes de acción que se establecen en esta obra curativa, nadie confundirá el apósito con la herida ni el médico con el apósito porque todos tienen su carácter o su número particular. [ 32 ]


II - De la cantidad natural de los números

Los científicos afirmaron que podrían hacer todas sus operaciones numéricas con más o menos 10 números, que es la cantidad de estos números recibida en todo tiempo y en todos los países.
Para preservarse de su falsa opinión sobre este punto, simplemente se hace necesario recordar el principio y observar cuánto números hay para el mal, cuánto hay allí para el espíritu verdadero desde la separación, y cuánto hay allí para la materia.
Ahora bien, como no existe nada que no tenga de estas tres regiones, se verá pronto que para el mal sólo hay dos números; que para el espíritu verdadero, después de la separación, sólo hay cinco, y que para la materia sólo hay tres.
Será fácil llegar a la claridad sobre este punto. Ya que los dos números del mal son 2 y 5. Los cinco números del espíritu verdadero son 1,.10,.8,.7 y 4 y los tres números de la materia son 3,.6 y 9. [ 33 ]
Así pues, la reunión de todos estos números que no dan 10 y no pueden encontrar nada que exista fuera de estos números, esto nos muestra bastante cuánto se extravían los científicos con sus conjeturas precipitadas. [ 34 ]
III - Sobre la raíz de dos

Según las reglas de la aritmética, la fracción más próxima de 1 es ½.
No es necesario más para ver dónde se podrá ir con este ½ que es espiritualmente la verdadera raíz de 2, y nunca es posible verla remontarse a su fuente, puesto que mientras más se multiplica una fracción, más se le acerca a la esterilidad y a la nada.
Al contrario cuanto más multiplican los números enteros, más los llevan hacia la fecundidad y la abundancia. [ 35 ]


IV - Espíritu de los números 1,.2 y 3

El UNO es el principio en él y lo tiene de él.
El DOS está en él y no lo tiene de él.
El TRES no está en él y no lo tiene de él
Estas verdades se descubren con evidencia en el orden espiritual como en el orden material; pero son más sensibles para nosotros en la clase material, puesto que se aprisionan allí. Por eso se encuentran escritos legibles en la acción y las leyes de los tres reinos de la Naturaleza, aunque en su esencia esta Naturaleza no tenga nada de ella que no haya recibido. La tomamos toda formada.
El animal tiene su fuerza en él y tira todo de él.
El vegetal tiene una fuerza en él, pero no puede utilizarla sino por medio de la tierra.
El mineral no tiene fuerza en él, y ninguna muy poderosa razón tira de él. [ 36 ]
Eso nos lleva a observar las tres grandes clases del orden material. Cada una es cuaternaria (4re) bajo el nombre de superior, mayor, inferior y menor.

PRIMERA CLASE
Divina
1 10 8 7 = 26 = 8
Dios Pensamiento Voluntad Acción

SEGUNDA CLASE
Espiritual-temporal que es doble
10 8 7 4 = 29 = 11
Pensamiento divino Voluntad divina Acción divina Hombre

TERCERA CLASE
Para las producciones corporales y materiales
8 7 4 3 = 22 = 4
Voluntad divina Acción divina Concurso del hombre Producciones elementales
La primera clase tiene todo en ella y tiene todo de ella misma.
La segunda o el hombre que ha producido, todo en él..
La tercera clase o las producciones elementales no tienen nada en ellas y tienen nada de ellas, porque recibieron su forma por el concurso del hombre que tiene todo en él pero que no tiene nada de él. [ 37 ]
Es necesario siempre tener el ojo abierto sobre la diferencia de la esencia de las cosas con sus leyes y sus acciones, para no perturbarse la vista en este cuadro, porque hay una cadena progresiva que vincula cada clase vecina una a la otra por una propiedad común aunque, en estas dos clases contiguas, haya siempre una propiedad que falta a la segunda y que establece la diferencia y la superioridad de la primera. Es por esta progresión seguida de semejanzas y diferencias que la unidad o la vida divina se vincula y se extiende hasta las últimas ramas de los seres.
Es por esta ley que Dios está en todas partes, que Dios es todo, aunque no sea nada él, excepto ÉL. [ 39 ]


V - Orden histórico del curso elemental de la naturaleza

1
2 Producción de esencias o principios inmateriales 3
3 Producción de elementos 6
4 Producción de cuerpos 9
23 = 5 5 Putrefacción 14
4 Desfiguración de formas 9
3 Desaparición de elementos 6
2 Desaparición de esencias 3
1

25 = 7 50 = 5


No debe ser cuestión en este cuadro, ni la causa ocasional del universo, ni los números rectores que dirigieron y crearon su existencia, porque todos estos números son espirituales, y sólo se habla de cosas elementales en su principio, en su curso y en su término. [ 40 ]
Se ve que los mismos números sirven para la reintegración de las producciones que ellos operaron.
Es la una ley fundamental que se encuentra en todas partes.
En cuanto al curso de las cosas del orden espiritual, ellas deben también tener números progresivos para sus tiempos y su reintegración; pero es necesario considerarlos bajo otra serie, y no es aquí donde nos ocuparemos de esto. [ 41 ]

VI - Curso de las cosas elementales en cuestión de la virtud generadora de la mujer.

Se ve, en el curso de la virtud generadora de la mujer, la representación física y progresiva de todo lo que abarca el curso de los seres.
Es de 13(4) a 14(5) años que ella adquiere la virtud generadora y que su forma pasa del estado inocente al de la pubertad y a la impureza: imagen de la alianza primitiva de 4 a 5.
Es de 44(8) a 45(9) años que pierde esta misma virtud generadora, o al menos que comienza a probar la degradación; imagen de la disolución neuvaire que destruye todo cuerpo y toda virtud de los cuerpos.
Ella conserva esta virtud desde aproximadamente los 14 años hasta los 44 ó 45 años, es decir, durante el espacio de cerca de 30 a 31 años: imagen del número elemental al cual es sometida la raza humana.
Después de este tiempo expirado y realizado, las mujeres tienen comúnmente una salud más fuerte y más constante; imagen de lo que nos espera cuando nosotros seamos liberados de la ley de la sangre. [ 42 ]
Su flujo menstrual me parece ser una consecuencia de lo que, en el origen, ella no tiene realizado su destino y que no emplea su virtud generadora a la verdadera reproducción que le era ordenada.
Yo presumo que este flujo cesa en los embarazos, porque es el estado que resulta del empleo natural y regular que hizo de esta misma virtud generadora.
Este flujo sigue bastante ordenadamente un período lunar en el período de tiempo, el que no está sometido siempre a las fases. Recordemos que hay algo que pesó antes sobre las aguas y que pesa aún hoy: es decir PESAR por no decir caer.
El hombre no es propenso a este flujo. ¿Será porque él no hace el mismo uso que la mujer de su virtud generadora?
Él adquiere esta virtud alrededor a la misma edad que la mujer: se puede fácilmente sentir la razón.
Él la conserva mucho más mucho tiempo que ella, e incluso sin tener el tiempo tan comúnmente determinado. Se puede también fácilmente encontrar porqué.
Hay bajo todas las leyes de la generación una multitud de otras relaciones ocultas, y que se aplican con exactitud al orden de las cosas: pero es mejor ser casto que sabio.
He aquí porqué no las expongo más. [ 43 ]


VII - de la Creación

A los ojos del Señor un día es como mil de años, y mil años como un día (II San Pedro, 3: 8)

Todo acto por parte del Eterno constituye un centro con tres ángulos.
El centro emanado es la imagen del ser producida; los tres ángulos, la imagen de sus facultades o potencias.
En todos los seres no hay nada fijo más que los centros.
Todas sus potencias son móviles.
El Ser supremo es el único donde todas sus potencias están también fijas a su propio centro.
La fijeza de los centros está representada por 1, puesto que es esta unidad la que controla dentro de cada ser.
La movilidad de las potencias está representada por 0 (cero), puesto que en los números, este cero sólo expresa a las potencias de los seres y que no cambia su valor radical. [ 44 ]
Cuando el Creador formó el mundo por seis actos de pensamiento, o en seis días, cada uno de estos días era la producción de un centro con sus tres ángulos, es decir, de una unidad con sus tres CEROS, o finalmente de un número MIL.
Cada uno de los ceros muestra una potencia que ha recorrido su círculo y su revolución y es así como las producciones se presentan en el pensamiento del Eterno. Se realizan para él a partir del instante de su existencia.
El tiempo se solucionó para él tan pronto como comenzó. Es lo que hemos llamado año, de la palabra ANNUS, ANILLO.
Estos tres ceros o círculos de años precedidos de una unidad, 1, ofrecen pues mil años al pensamiento del hombre una muy poderosa razón del Eterno.
Cada acto nombrado día presenta en un punto el desarrollo de mil de años que deben derivar; y recíprocamente, este desarrollo de mil de años sólo es para él un único día, puesto que ve todo en el acto, y en su realización. [ 45 ]


VIII - Elementos del Mesías, sin binario

El Cristo es ternario en sus elementos de operación como es en sus elementos esenciales.
No se puede extraer a su número 8° - (octonario) las cuatro raíces simples y primitivas l, 2,.3 y 4, sino adjuntando en conjunto 1,.3 y 4, donde el desarrollo de 3 ha producido 149 por la unión de 1 a la multiplicación de 7.
Ahora bien esta clase de extracción, que no es necesario confundirla con la que muestra 10 en 8, nos enseña que el Cristo estaba, en su obra temporal, a la vez divino, corporal y sensible, en el lugar considerado en el orden eterno, es divino en sus tres elementos. (Era la vía, la verdad y la vida. Juan, XIV - 6)
Él se había concebido del 14 de la luna de Marzo, se había descrito temporalmente, Era mostrar la potencia del denario junto al cuaternario de potencia simple; contiguo a la incorporación 3 = 17 = 18.
Él resucita en una similar época el 14 de la luna de Marzo.
Las leyes opuestas son correspondientes a las leyes directas, cuando tienen por objeto de restaurar todo a su rango. [ 46 ]
o
o
10 …. 8 …. 3.3 o 4 o o 4 o 3.3 …. 8 …. 10
o o o o
o
o

El remedio que se proporcionó para el mal, no es más que una regla TRES para convencerse de la edad del Maestro; pero ella debe ser hasta cierto punto reingresada y no directa.
En efecto, cómo dudar de la venida del Cristo. Sólo hay que numerar los años del mundo, y ver si la 4ª acción no pasó:

0 0
010 010 010 010
0 0

Era necesario que hubiese en él lo divino, un alma sensible y lo corporal para operar aquí abajo sobre el orden sensible y sobre toda la creación, porque incluso nuestra alma pensante no podría juntarse a nuestra gruesa envoltura particular sin el intermedio de un vínculo sensible particular, así mismo el Reparador divino no habría podido juntarse a su forma corporal aunque pura, sin la ayuda y el medio de un alma sensible..
Esta alma sensible llevó en sí el número 4°. Su ser divino llevó el UNO, su cuerpo llevó el 3. En nuestra alma divina llevamos 4; en el cuerpo 9. Ignoro el número de nuestra alma sensible (algunos piensan que lleva 15) pero supongo que en nosotros no lleva el mismo número que en el Salvador, puesto que veo que en todos los demás elementos, aunque había una similitud con nosotros, lleva siempre números superiores. [ 47 ]

EN EL MESÍAS
El Alma divina 1
El Alma sensible 4
El Cuerpo 3

EN El HOMBRE
El Alma divina 4
El Alma sensible ?
El Cuerpo 9

Si, en nuestros elementos cuyo número conocemos, estamos debajo de los elementos del Reparador, debemos estar también debajo de él en el elemento cuyo número ignoramos en nosotros, es decir, en el número de nuestra alma sensible.
Es en esta alma sensible que reside toda la clave del hombre.
Es por allí que se une a los sentidos y al cuerpo animal.
Pero como no se coloca voluntariamente como el Cristo en esta prisión, no es natural que conozca la clave que encierra.
He aquí porqué no sabemos cuál es el número de nuestra alma sensible. (Yo he de creer que esta alma sensible lleva 6).
[ 49 ]

IX - Progresión espiritual y circular del cuaternario dentro del círculo universal

1. Divino.
1. 2. 3. 4…………………………………………………..10

2. Estado y destino del hombre en su elección primitiva.
4. 5. 6. 7...................…………….……………………....…..4

3. Estado prevaricador, de padecimiento, de arrepentimiento y regenerado.
5. 6.7. 8..........................................…......................…….......8

4. Destrucción de las formas y reducción de la aparición material a del tres principios constitutivos.
6. 7. 8. 9..............................................….......................…….3

5. Reintegración de los seres en sus virtudes espirituales.
7. 8. 9. 10.............................……….……....................…......7

6. Reintegración de los seres en las virtudes divinas de la unidad por las operaciones del cuaternario.
8. 9. 10. 1................................................….................……....1
[ 51 ]

X - De donde los Números extraen su calidad

Todo es verdadero en la unidad. Todo lo que es coeterno con ella es perfecto. Todo lo que se separa es alterado o falso.
Nada no es falso en la década tomada colectivamente. Tomada abstractamente, nada no es verdadero en ella que lo que se encuentra tener una conexión mediata o inmediata con la unidad. Zacarías 4:14. LOS DOS OLIVOS O LOS DOS UNGIDOS DE ACEITE CONSAGRADO son buenos porque asisten DELANTE del DOMINADOR DE TODA LA TIERRA. Por esta razón se hizo entrar en el arca de los animales los que son llamados IINMUNDOS y los otros que son llamados LIMPIOS o PUROS.
He aquí porqué el animal del Apocalipsis tiene un número que no es verdadero. Por esta razón Swedenborg (MARAVILLAS del CIELO Y el INFIERNO) T.II p. 78 y 79 ha dicho, N° 512, que los que se precipitan en el infierno no pasan por el tercer estado del hombre después de la muerte y sólo sufren los dos Estados que siguen a nuestra disolución corporal, es decir, la condena y el dolor.
He aquí porqué las dos leyes de la naturaleza física son puras, porque están vinculadas con la tercera ley que las dirige y a la cuarta que las genera todas. [ 52 ]
He aquí porque todos nuestros esfuerzos, todas nuestras virtudes y todas nuestras ciencias no tienen mérito si las limitamos a la concepción de pensamiento en la inteligencia, a la veleidad de nuestros escasos deseos en la voluntad, y que no las realizamos por obras en nuestra acción.
He aquí finalmente porque el número 2 no se incluyó en los elementos que han servido de base a la aparición del Maestro y a sus operaciones temporales, porque este Maestro soberano habría venido para combatir este número que se ha convertido en inicuo al separarse de la década, y que este divino Reparador SE VOLVIÓ VISIBLE PARA ENCARGARSE de NUESTROS PECADOS, él que no tiene NINGÚN PECADO. 1Er Ep Juan, III - 5.
Por eso probó todas nuestras tentaciones, fuera del pecado (Héb. IV-15), porque este pecado o este número 2 no entraba en los elementos constitutivos de sus operaciones temporales.
Él se anuncia como ex Deo natus manija omnia secula (V. el Crédo). (Ex utero manija Luciferum genui te. (PS 109 - 3). Estos son sus elementos divinos en los cuales se incluyen todos los números, porque ninguno de estos números, tomados en el orden divino no puede separarse de la década.
Dios le dijo otra vez: Hodie genui ti (PS II - 7) he aquí su misión en el tiempo. [ 53 ]


XI - Fórmulas numéricas

Primera fórmula
Cuadrado de un número.
Adición teosófica del número y del que precede a éste en una unidad.
Adición aritmética de las dos sumas.
Tendrán el cuadrado de su primer número.
Ejemplo: 6 x 6 = 36
Adición teosófica de 6 (la suma de los números 1.2.3.4.5.6.) = 21.
Adición teosófica de 5 (la suma de los números 1.2.3.4.5.) = 15.
21 + 15 = 36. [54 ]

Segunda fórmula

Multiplique por 8 un producto teosófico.
Adjunte 1 al producto.
Extraiga la raíz cuadrada.
Tome la mitad más pequeña de esta raíz.
Tendrán el número radical del producto teosófico.
Ejemplo: 21 producido de 6 (ver el ejemplo indicado arriba),
× 8 = 168 + 1 = 169
v169= 13 13/2 = 7 + 6

6, es la mitad más pequeña, = el número producto teosófico. [ 55 ]

Tercera fórmula

Adición teosófica de un número cuadrado.
CUADRAR LA SUMA.
Ustedes tendrán un producto que contendrá la suma de los cubos de todos los números elementales del cuadrado que habrían adicionado teosóficamente.
Ejemplo: Cuadrado de 3 = 9.
Adicionado teosóficamente 45 (suma de las cifras 1.2.3.4.5.6.7.8.9.) × 45 = 2025.
Cubos de
1................... 1
2................... 8
3................... 27
4................... 64
5................... 125
6................... 216
7................... 343
8................... 512
9................... 729
2025
Se puede encontrar un infinito de estas clases de fórmulas en los números; pero la utilidad es mediocre por cuanto no se conoce la aplicación. [ 56 ]

Por otra parte, hay en esta marcha un inconveniente, el de obligar a todos los números a la misma operación, mientras que deben negarse, como en el último ejemplo, fue necesario observar 8 como el cubo de 2 lo que repugna al espíritu de los números aunque eso se ajuste al espíritu aritmético.
Finalmente esto me parece hacer descender los números en la región del cálculo vulgar, dónde los geómetras y los matemáticos se encuentran mucho a avanzar en el cálculo de los efectos y movimientos de los seres, pero de ninguna manera en la ciencia de las razones y del espíritu de estos seres.
Por eso se sabe mucho en este siglo sobre las revoluciones de los astros, sobre sus distancias, sobre las leyes de las refracciones de la luz, sobre las proporciones de tiempo y velocidades, etc.; pero no se dio aún el primer paso para aprender la razón menor de estas maravillas; y yo les repito, porque se ocupa del cálculo de las razones.
Sin embargo tenemos la obligación de mencionar las fórmulas ya indicadas
Eso prueba la inteligencia y un cerebro que se ocupa.
[ 57 ]

Cuarta y quinta fórmulas

Conozco no obstante dos fórmulas que son muy instructivas:
La primera de ellas es sobre las manipulaciones del 9, a cualquier punto que se le lleve, vuelve siempre 9 y no cambian nunca en nada el valor de los otros números a los cuales se les quiere agregar el 9, así manipulado, y que teosóficamente sigue siendo el mismo.
Ejemplo: 9 × 9 = 81 = 9.
9 × 1.255 = 11.295 = 18 = 9.
4 + 9 = 13 = 4.

La segunda fórmula, es la por la cual se extrae el espíritu de un número cualquiera y que da siempre 9 para el CAPUT MORTUUM y para el cadáver.
Ejemplo : 13 = 4. Para 13, siendo 4, = 9.
1.255 = 13. Para 1255, siendo 13, permanecen 1.242 = 9.
La primera de estas fórmulas anuncia que la materia no se mezcla con el espíritu.
De la segunda se deriva, que se puede siempre trasladar esta materia del espíritu que envuelve. [ 58 ]
Verdades donde el uso y el empleo se entregan al hombre con relación a sí mismo como estando libre; y con relación a los otros seres, cuando se es potente y cuando se ha recibido la clave de San Pedro (Mateo XVI - 9).
Este no es otra que haciendo fermentar, actuando y reaccionando las diferentes esencias que se tienen se puede extraer el espíritu. [ 59 ]


XII - Adición y Multiplicación

Una de las grandes claves de los números es la de no confundir estas dos operaciones.
Es por la atención de distinguirlas que se puede conocer entre dos números tomados espiritualmente, que son la raíz y el producto.
Aquél que va por la adición es la raíz, el que va por la multiplicación es el producto o potencia.
He aquí porqué 10 es raíz de 4, porque va de 4 a 10 por adición, pero 16 es la potencia de 4, porque sólo va por multiplicación.
Se ve aquí que las potencias de los números no se limitan a las que los científicos han prescrito.
Ya que, aunque 10 sea muy ciertamente raíz cuadrada de 100 y raíz cúbica de 1000, es aún raíz de 4.

Ahora bien, esta raíz puede llamarse raíz esencial o íntegra.
Estas tres raíces bastan para completar todo ser, porque por la raíz esencial tiene la vida o la existencia, por la raíz cuadrada tiene el progreso, y por la raíz cúbica, tiene el término o el complemento. [ 60 ]
Las otras potencias que los calculadores suponen más allá no son más que múltiplos de estas tres raíces primitivas.
Ellas no son más que las repeticiones operadas por la extensión de estas raíces primitivas pero no son dadas por el germen radical de la naturaleza; no son más que segundas series y redundancias.
10 es también raíz esencial de 7, porque 7, por su adición 28 regresa a 10.
Desde el momento que 4 no es más que la raíz cuadrada de este mismo 7 por 16 y la raíz cúbica de 64.

Para resumir:
4 no es no una raíz esencial, puesto que sólo produce cuadrados, y que no conocemos ningún número que vuelva de nuevo a él por adición simple.
10 es raíz doblemente esencial, a saber: para 4 y para 7. Están allí sus dos rayos, sus dos potencias; una divina, la otra espiritual.
4 y 7 no son no raíces esenciales; pero son potencias esenciales. No obstante sólo hablo de 7 que viene de 16: hay un 7 primitivo que no viene y que se hablará más adelante.
No he dicho nada del 8, quién tiene a 1 para las operaciones de sus facultades distintivas, pero que no debe aquí confundirse con la unidad; ya que en el orden verdadero, radical, divino no hay número, 1 es todo, y sólo hay 1 y 10; 1 para la esencia, 10 para las operaciones y los productos. [ 61 ]
1 es triplemente raíz esencial, a saber: de 10, de 4 y de 7. Pero 10 no se separa de 1. Así es él que actúa en 10, y en unión coeterna, cuando 10 opera 4 y 7. El 10 y el 1 son el principio; el 4 y el 7 son las producciones. Por eso estos números sólo son las raíces cuadradas, y no las raíces esenciales, porque sólo pertenecen a la unidad principio y a su denario que es su propia potencia de crear seres, es decir, llevar el nombre de raíz esencial.
Pero, ¿porqué esta raíz esencial no puede conocerse sino por adición, y la raíz cuadrada y cúbica se encuentra por la extracción de raíces, es decir, por el revés de la multiplicación?
La raíz esencial no se puede conocer sino por adición, porque basta a los seres saber que tienen todo de esta raíz esencial o de este principio universal generador, y que no deben saber cómo ellos vienen de él.

El HECHO es todo lo que era necesario probar a los seres producidos: el MEDIO, el principio generador se lo reservó. Ahora bien, este hecho es probado por esta ley de adición:
1.2.3.4. = 10.
La multiplicación, al contrario, es la ruta trazada para ir de las raíces cuadradas y cúbicas a sus potencias, y VICEVERSA, porque esta segunda producción que no tiene las facultades de los seres, es necesario que tenga [ 62 ] la facilidad de producirlos y replicarlos sobre ella misma, lo que pasa a ser un nuevo argumento para la libertad que, independientemente de nuestro sentimiento natural, es probado por las leyes de los números.

Si la conexión generadora de la raíz esencial a sus potencias es irreconocible es que no corresponde crear a este principio radical y esencial, y si estas potencias pueden iniciarse en esta secreta conexión, ellas querrán crear como él y podrían prescindir de él.
Pero no se conoce la conexión de las raíces cuadradas y cúbicas a sus potencias, para que tengamos la prueba que podemos ejercer y desarrollar nuestras facultades, y que no seremos perdonados si no lo hacemos.
Otra maravilla que debe remarcarse aquí, es que, en la extracción de la raíz cuadrada y cúbica, o, si se quiere, en el repliegue de nuestras facultades, las potencias cuadradas o cúbicas o las facultades que representan, se desvanecen hasta no dejar el menor rastro; desde el momento que en la ley de adición que hacen remontar las potencias esenciales a la raíz esencial, se mantienen intactas y están siempre permanentes.
Es una prueba bastante fuerte que nuestras facultades no son seres, mientras que nuestras potencias esenciales, nuestro ser constitutivo al fin no es un ser inmortal e inextinguible. [ 63 ]

Añadiré aquí dos fórmulas muy instructivas: 4 × 4 = 10 + 6 = 7, potencia esencial confiada al hombre primitivo y perfecto sobre el divino y el temporal, representados por el espíritu o el septenario.
Para eso el número 4 es el padre y la madre del hombre quien, en efecto, según el Génesis; se creó masculino y femenino por esta potencia 7ª conteniendo 4 y 3.
Pitágoras y sus discípulos se equivocaron cuando dijeron que 7 estaba sin padre y sin madre, a menos que se propusieran hablar del 7° primitivo que es la rueda radical y universal de ahí todo procede.
7 × 7 = 40 + 9, potencia del espíritu o del divino y del temporal sobre el hombre encarcelado en la materia, y sobre lo temporal. "MINUISTI EUM" PAULO MINUS AB ANGELIS "PS."VIII-6.

En efecto, si el hombre no hubiera prevaricado, el 7° habría permanecido en su estado de integridad y en su rango natural, que era ser inferior al hombre, puesto que 4 subía directamente a 10 por su adición, en tanto que 7 no podía sino en dos tiempos e inmediatamente, se ve obligado a pasar por 28. Pero por su prevaricación el hombre que se incorporaba materialmente, portó el número 40 en vez del 4.
Mientras que el 7° se encuentra superior a él, porque 40 no puede corresponder a la raíz esencial o a 10 que va a 160, mientras que 7, a pesar de su extensión de 49 que es obligado a tomar para relacionarse con nosotros y por un efecto de la misericordia, no permanece [ 64 ] menos intacto en su potencia esencial de 7 y se encuentra por allí más cerca de un grado de la raíz esencial que nos es común con él.
Sin embargo, hay una cosa importante a remarcar que es las relaciones que existen entre las operaciones temporales de estos dos números 4 y 7 tomados en su extensión, a saber: 160 y 49. Están tanto vinculados uno al otro por la consanguinidad, sus derechos se coordinan así bien juntos, que 40 pasando por 160 puede volver de nuevo a 7, 28 y a 10.
Su colega 49 se ve obligado a volver a pasar por 13 y 4 para corresponder a la misma raíz denaria.
Se ve allí dos cosas: la primera es que no podemos nada sin el espíritu; la segunda es cuánto somos queridos al espíritu.
El números de la materia 3,.6,.9 son también potencias; pero no son potencias esenciales como 4 y 7, porque no extraen como estos dos números su origen de la raíz esencial 10.
Sin embargo, aunque no siendo potencias esenciales, no pueden eximirse de observar como raíces, puesto que todo número lo es, cada uno según su clase.
Entonces se hacen sobre estos números las mismas operaciones que sobre 4 y 7; se los eleva a sus potencias cuadradas; se los reinstala por la extracción; repiten incluso en su orden una [ 65 ] imagen de las tres grandes leyes colocadas anteriormente a saber: que es necesario tres grados de acción para completar el círculo.

Ahora bien, estos tres grados se encuentran en el número 3, que, en estos casos; es el ser o el principio; seguido por el 6, que es el progreso y finalmente el 9, que es el término.
Pero esta repetición sólo es aparente porque en el orden material el número 3 no es el mismo que aparenta y momentáneo, y que no espera lo que él le da, el desarrollo ni la reintegración de sus potencias o facultades no son libres como en 4 y 7. Por eso sus obras no le son contadas como a nosotros.
En cuanto al número 8, hemos perdido totalmente la consciencia que lo temporal solo puede restituirnos, es decir ya no lo poseemos más que bajo formas o montajes, lo que se expondrá más claramente en el apartado sobre las propiedades del 8 (octonario).
En efecto, el 8° puro y divino no puede mostrarse en su naturaleza simple, visto el estado inferior donde nosotros somos.
OCHO no es un número de materia él es incluso superior a 7 y a 4; es el resumen divino, pero un resumen completo y dónde todo es tan fuerte como en Dios mismo y en 10. [ 66 ]
Toda la diferencia es que en 10 todo lo divino actúa con extensión y expansión y que en 8 actúa por concentración; pero la armonía de estos dos números está íntegra.
He ahí porque Jesucristo ha dicho: Mi padre está en mi, no estoy solo. Todo el que está en mi padre está en mí (Juan, XVI 32, 15).
Por esta razón se le dice aún: Minuiti eum paulo minus ab angelis.
Se podría ver también la razón de "hodie genui te" (PS II, 7).
Pero sería necesario tener mucho cuidado contra el peligro de confundir el rango de 8 y de 4 haciéndolos remontarse a 10. 4 y subir por 1.2.3.4. OCHO se sube por 3. 4. como lo prueba la gama musical. 4 parece pues no ser más que el extracto de 10 mientras que 8 es el operativo, puesto que se calcula con sus propios actos trazados en la gama.
Así pues, es más bien imposible aún para nosotros encontrar la conexión radical de 10 a 8 que de 10 a 4, puesto que 10 no es la raíz de 8, pero un número esencial y coeterno con él y solamente distinguido por otro carácter de operación.
Es necesario resguardarse bien también al sumar 8; eso sería desvirtuarlo.
Lleva a 36, que está bien lejos ser su número relativo. [ 67 ]
Allí no tiene que 4 y la potencia 7 que se pueda reducir a 10 por esta vía porque descendieron, lugar que 8 no es producido por 10, pero él es la línea derecha y el Espíritu-Santo es la izquierda. EGO ROGABO PATREM, ET ALIUM PARACLETUM DABIT VOBIS UT MANEAT VOBISCUM IN AETERNUM (Juan XIV-16).
Este Espíritu-Santo es también septenario puesto que es el agente directo del 8°. "ILLE" ME CLARIFICABIT, QUIA de MEO ACCIPIET Y ANNUN - TIABIT VOBIS "(Juan" XVI-14)
Pero este 7° no es punto del orden de los que se sometían al hombre en el origen. Es raíz esencial así como 8 y 10, puesto que actúa en conexión con ellos y sin ninguna interrupción en el orden divino.
En cuanto al orden temporal- espiritual, su acción es alternativa. La música nos lo indica: La octava se calla cuando el 7° habla recíprocamente, y cuando la octava habla el 7° se calla.
Lo que la música indica, el Evangelio lo prueba (Juan, XVI-17)"Expedit vobis ut vadam; si enim non abiero, Paracletus non veniet ad vos; si autem abiero, mittam eum ad vos "- 1,.10; 8; 7. He aquí lo divino o el conjunto de raíces esenciales. El hombre, o 4, es el extracto y la primera potencia esencial. [ 68 ]
Es para regenerar este cuaternario que el Reparador vino al mundo y que él allí dejó sus virtudes y sus dones al dejarlo.
No hay sin razón que sólo había cuatro soldados en su suplicio y que repartieron cuatro lotes de sus prendas de vestir (Juan XIX - 23). No está sin razón también que su túnica sin costura no fuera repartida.
Si la divinidad es una RAÍZ esencial, se debe entender lo que Jesucristo ha dicho en Mateo XXVI - 53: "¿Creen que no puedo rogar a mi Padre, y que no me enviaría aquí al mismo tiempo más de doce legiones de ángeles?" Cada acto divino es la producción de un ser real.
Un poeta ha dicho:
"Dios no sabría pensar sin crear su imagen."
Por eso Isaías dijo de Dios, (57 - 16): "No disputaré eternamente y mi cólera no durará siempre, porque los ESPÍRITUS SALIERON DE MÍ Y SOY YO QUIEN HA CREADO LAS ALMAS."
En cuanto a los números 2 y 5, aunque en la aritmética ordinaria se pueda elevarlos a potencias, es necesario guardarse bien y considerarlos como raíces puras y verdaderas en la aritmética espiritual.
En consecuencia nunca se les debe ajustar ni cubicar como se hace con otras raíces, porque conducen en efecto a resultados seductores, donde son sólo buenos en apariencia. [69]
Tal es el privilegio de la iniquidad.
El ángel de las tinieblas tiene el poder de transformarse en ángel de luz, pero ve cuáles son los elementos que componen estos resultados:

2 × 2 = 4 × 2 = 8.
5 × 5 = 25 = 7 × 5 = 35 = 8.

Ustedes reconocerán que este ser pérfido y capcioso, no parece ocultar que las manos bajo su abrigo son realmente garras.
Así no hacen nunca vegetar sus raíces corrompidas, las rechazan, al contrario, todo lo cultivan con el fin de volverlos tan estériles como nosotros podamos.
Nada más delicado que la manipulación de los números; las normas son poco bien numerosas; toda la atención debe referirse al arte de aplicarlos.
La suma y la multiplicación: he aquí todo el mecanismo de esta sublime ciencia.
Pero se la desfiguraría en totalidad si se emplearan estos dos medios también igualmente sobre todos los números. Los números de la misma naturaleza se multiplican; aquellos que son heterogéneos no pueden más que sumarse. Es todo para prevenir las monstruosidades [ 70 ]

XIII - Número de los elementos. De sus relaciones con los seres perversos y de las potencias divinas y espirituales con el Círculo Universal

París, 1775, en Luxemburgo, con el abad Rozier. (1)

10 10 10
Fuego
1 4 7
Agua
10 2 5 8 10


Tierra 3 6 9
10 10 10


En cada uno de los elementos consideran el principio o comienzo, el progreso y el término.
El fuego es 1 en su principio, porque es la imagen sensible del Espíritu. Por eso remonta siempre hacia su fuente. Es 4 en su progreso como ocupante del centro de los cuerpos los cuales todos están representados por un triángulo. Es 7 en su término, porque termina por reunirse al Espíritu del que emana (no se habla aquí del fuego material). [ 71 ]
En el orden elemental, el número y las acciones de los agentes físicos son análogos. Agua, 2, Tierra, 3. Fuego, 4. Aire, 1.
El agua es 2 en su principio como el opuesto del fuego. La línea horizontal que afecta cortando en ángulos rectos la línea de ascensión del fuego. Es 5 en su progreso porque tiende, a la imagen del quinario impuro, a romper todas las barreras y a apagar la actividad del fuego generador y productor. Es 8 en su término porque, su acción siendo moderada por la medida, repite la acción del Reparador que es de moderarlo todo y de conducirlo todo a la producción.
De la tierra se conoce bastante, no diré nada.

La suma de números del fuego da........... 3

La de los números del agua..................... 6 Nueva imagen dónde se encuentra la ley general de los seres físicos
La de los números de la tierra................. 9


En el orden espiritual, el 5 del medio se toma para los seres perversos.
Los otros ocho números que lo rodean se toman para las potencias espirituales, temporales, divinas que le circundan y le retienen en su prisión, de modo que, [ 72 ] forman en torno él un recinto continuo y sin brechas, le es imposible evitar los tormentos y las molestias que estas potencias le causan.
Es necesario advertir que estas potencias son OCHO, para recordarnos que son las armas del agente divino encargadas de manifestar la justicia del Creador.
Es necesario notar que sumado de dos en dos a estas potencias que se encuentran enfrente una de la otra, se tiene siempre 10 por resultado.
Aquí el cuadro se extiende y prueba la gran propiedad del 8°, que es la expresión de denario y su propia sustancia, como he expuesto en otra parte.
Pero al mismo tiempo es necesario ver que no se puede hacer esta adición de los dos números correspondientes sin extender su poder y hacerlos pasar sobre el quinario, quién por este medio, se encuentra continuamente cruzado y herido por la acción violenta de ocho denarios.
Tal es la situación de los todos los prevaricadores que le son restituidos sus miembros; irán con él en este lugar "UBI NULLUS ORDO SED SEMPITERNUS HORROR" INHABITAT." Job, 10-22." [ 73 ]


XIV - Propiedades del Octonario (8°)

Este no está sino después del complemento del cuadrado del espíritu que la operación del 8° pudo consumirse.
Era necesario que las cuarenta y nueve puertas abiertas por Salomón hubieran recibido el Sabat antes de que la quincuagésima se abriera.
La obra del 8° no podía pues conocerse claramente sino en el espíritu del número 50, porque entonces el número de la iniquidad y el número de la materia son disipados por la influencia viva y generadora de la unidad, que viene a tomar su lugar.
¡Oh! ¡Cuán necesario es tener ojos para leer los números! ¿Quién podría nunca creer qué 50 vale 8? Y eso con las señales distintivas de todas las acciones maravillosas y divinas que se emplearon en la regeneración de la posteridad humana.
Es necesario también tener atención de no observar esta unidad que se junta a 49 bajo un producto octonario. (Basile de Cesarea, "DE" SPIRITU SANCTO "CH." 27, habla del cuadrado de 7, pero parece no tener el clave del resto). [ 74 ]

Nada no es separado en el orden y las operaciones de esta divina metafísica.
La unidad se une y se funde por decirlo así con el septenario, es todo lo que nosotros podemos conocer aquí abajo.
El Hijo y el Espíritu, aquí es todo lo que se nos concede. En cuanto a la unidad absoluta o el Padre, nadie puede verlo ni lo verá en este mundo, si no está en el 8° que es, en efecto, la única vía por dónde se pueda llegar hasta él.
Por eso el Salvador ha dicho: "Nadie conoce al Padre si no es por el Hijo, y aquél a quien el Hijo haya querido revelar "Mateo. XI 27. Juan, XIV - 28: "mi Padre es mayor que yo" - "mi padre y yo somos uno "(Juan, X - 30)."
Estas contradicciones desaparecen muy rápidamente delante de la antorcha de números. 50 es para el primer paso, 1 para el segundo.
Quienquiera que conozca después de eso la relación de los números, juzgará que puede esperar de su fe en el nombre del Reparador.

El número nos hace comprender por la inteligencia que este ser es el depositario universal de todos los tesoros de la esencia divina y trina, el nombre hará comprender por el hecho de que es el principio activo y operativo de toda obra y de toda acción, y el nombre por el cual el Padre concede a todos los que le piden por esta vía y con confianza. [ 75 ]
Ustedes no pueden hacer nada sin mi, (Juan, XV - 15).
Este número 50 nos enseña aún porqué el Salvador ha dicho, en San Juan, (XVI-7) : "Les será útil que me vaya, ya que si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, a ustedes se lo enviaré ".
Tanto estuvo ocupada a preparar su obra la unidad y el septenario concentrado en ensamblar los terminales de nuestra región inferior, que no pudieron desplegar toda su eficacia, y los frutos de sus virtudes crecían secretamente hasta que hubieran alcanzado su complemento.
Cuando este término llegó, cuando la unidad desarrollada de sus obstáculos pudo extenderse, hasta su centro divino, y el septenario abarcó la circunferencia entera del círculo que había venido a regenerar, entonces es útil para los apóstoles y para el mundo que la unidad remontara hacia su fuente, que dejará al septenario libre de poder poner en acción todas las virtudes que acababan de tomar su aumento en él, que lo encargara, por consiguiente, de enterarse de todas las cosas y todas las verdades a sus cargos electos, mientras que dando la vuelta hacia su Padre reanuda allí todo su esplendor y toda su majestad, para volver de nuevo al final de los siglos, rodeado de gloria y para operar a la vez de frente al universo de los espíritus y hombres, lo que el septenario o el Espíritu-Santo habrá operado parcial y progresivamente en este bajo mundo. [ 76 ]

"Aquél que crea en mi hará las obras que hago y le hará aún más grande, porque me voy a mi Padre." (Juan, XIV - 12).
"Y lo que le piden a mi Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado por el Hijo". (Juan, XIV - 13)
Esta superioridad de obras que se promete se concibe en lo que el 8° reunido entonces en el Padre podrá obtener a los que le reclamarán las fuerzas y los dones del denario radical, en el lugar que el Reparador sólo quiso actuar en este bajo mundo como representante de este mismo denario.
"Yo no digo que rogaré a mi Padre por ustedes" (Juan XVI - 26); "Ya que mi Padre les ama por él mismo, porque me amaron y creyeron que salí de él "(27)."
¡Qué bonita confirmación! El Verbo se une al Padre: rogando al uno, se obtienen las ayudas de todo dos: ¡Nuestro rezo nos pone necesariamente en relación con el Padre prosternándonos, rogando, y estremece cernos de alegría!
El número 50 desapareció al enfoque de este santo 8° porque no podía existir juntos.
La iniquidad y la apariencia no podían subsistir ante la unidad y su potencia. [ 77 ]
He allí esta divina iglesia fuera de la cual nadie puede ser salvado y contra la cual las puertas del infierno nunca prevalecerán, según la promesa que se hizo a San Pedro, (Mateo., XVI - 18).
He allí esta clave que abre y nadie cierra, que cierra y nadie abre. (Apocalipsis, III - 7). [ 79 ]

XV - Valor intrínseco de las medidas geométricas


5
3



4

La hipotenusa vale 5. Los dos lados restantes del triángulo rectángulo valen 3 y 4. El cuadrado de 5 es igual la suma de los cuadrados de 3 y de 4.
He allí la imagen del crimen primitivo donde el perverso quiso someter las causas tercera y cuarta innatas y ocultas en el principio supremo.
Esta hipotenusa es una alteración, una descomposición, una desmembración del círculo. Ya que, cuando el círculo está en su integridad, presenta diámetros en todos los sentidos, es decir, del 4 y del 10.
Pero al mismo tiempo, queda claro que esta hipotenusa es espiritual, puesto que ella se confunde con el diámetro y que tiene al centro; y es para eso que su triángulo rectángulo es falso, ya que en el orden verdadero, los triángulos deben tenerse al centro que por uno de sus ángulos y no por sus bases o sus lados. [ 80 ]
Los múltiplos de .4 y 5 dan los mismos resultados, y con la misma exactitud y la misma inteligencia.
Allí se puede ver la marcha de los elementos según sus números 6,.8 y 10; dónde el fuego se muestra operando todo y llenando todo, puesto que su cuadrado 100 es igual a la suma de 64 y 36, cuadrados de 8 y de 6.
Al presente vean las CARTAS EDIFICANTES tomo 26, página 146, París en Mérigot, 1783.
Allí se encuentran los textos o fragmentos del libro nombrado: Tchéou-pey. Este libro es reconocido para auténtico entre los Chinos y es previo al incendio de libros que devino en el año 213 antes del J.- C., bajo el emperador Tsin-chihang.
3er. texto: Los fundamentos de los números tienen su fuente en el YU EN (el círculo) y el FANG (el cuadrado).
4° texto: El círculo (yu en) viene del cuadrado (fang) 4 = 10.
5° texto: El fang (cuadrado) viene del KU
6° texto: el ku viene de 9 × 9 = 81.
7° texto: Si se separa el ku en dos se hace el kéou ancho de 3 y un kou largo de 4. Una línea king junta a los dos lados del kéou. El Kou hace ángulos. El king es de 5. [ 81 ]
Nota del misionero: "Estos textos hacen alusión al triángulo rectángulo cuyo lado es 4, otro 3 y la base 5. Esta figura se llama kéou-kou; lo que, en China, pasa para bien saber el kéou-kou tienen la reputación de poseer una ciencia sublime y profunda."
10° texto: Los dos KU hacen un largo FANG de 25; es el TSI-KU total de los KU.
11° texto: Es por los conocimientos fundamentales de estos cálculos que YU (primer emperador de dinastía del Hia) puso al imperio en buen estado.
Yo no puedo negar haber probado una satisfacción de muchas vidas reencontrando los rastros antiguos de una verdad de las más profundas y que, gracias a Dios, se habían vuelto palpables en mis meditaciones más de un año antes de que hubiera leído el volumen chino que nos los transmite. El autor de toda certeza sabe lo que es; esto basta a mi corazón y a mi espíritu y adoro respetuosamente aquél que permitió que de tiempos alejados de más de 4.000 años y a distancias de 4.000 leguas se hiciera de parecidos encuentros.
Que la filosofía material se atreva a decir que estas leyes y estos cálculos son arbitrarios, y la inteligencia esclarecida le dirá que son tan fijos como la naturaleza de los seres.
Ella le mostrará en las tres líneas que componen el rectángulo en cuestión: 1° el número de la iniquidad; 2° el número de la materia; 3° el número del hombre. [ 82 ]
Ella le mostrará la separación de la luz y la oscuridad por el SENO.
Ella le mostrará el número primitivo y glorioso del hombre sobre la materia y sobre la iniquidad por su unión con el centro.
Ella le mostrará con qué inagotable potencia la sabiduría suprema opone siempre a la iniquidad una suma de fuerzas igual a su número perverso, con el fin de equilibrarlo y de contenerlo.
Es de necesidad indispensable que el triángulo rectángulo sea escaleno para operar todas estas maravillas, ya que si fuera isósceles, los dos lados iguales darían cada uno un cuadrado igual donde la suma no formaría más un cuadrado y se opondría, por lo tanto a la balanza, a la armonía y a la reunión.
Pero todo está vinculado, esta reunión, esta armonía no estaría ya en el caso de ser deseado, ya que entonces no habría más desorden, no habría más hipotenusa, el KING no valdría ya 5, puesto que sólo tiene este valor en tanto que el seno no sea total y que tenga una base junto al centro.
Es el mismo punto central del círculo que constituye el valor 4 del gran lado de rectángulo, sin eso valdría 3 como el lado pequeño [ 83]
Ella le mostrará en las tres líneas que componen el rectángulo en cuestión:
1. el número de la iniquidad;
2. el número de la materia;
3. el número del hombre. [ 83 ]
Es de observar que esta hipotenusa o basa del triángulo es llamada KING en los chinos, y quienes la misma palabra significa rey en varios dialectos europeos derivados del céltico.
??? en hebreo significa base, disposición y preparación al culto de los ídolos.
¿Porqué el QUINARIO de los Latinos no tendría por algún lado en esta fuente, sea por el sentido, sea por la letra?
Habría volúmenes que escribir sobre esta figura, y no me asombra que haya tenido en China la mayor veneración para Fo-Hi, que pasa por haber desarrollado el conocimiento, así como para los otros científicos que lo meditaron, incluido y empleado con éxito.
Pitágoras es también para mi un ser muy respetable de haber descubierto algunos de propiedades del triángulo rectángulo, que que se complementó con este conocimiento que existiera en la China de toda antigüedad.
Los Chinos conocen también el ciclo de 19 años, que volvió a Methon tan famoso entre los Griegos.
La misma luz se comunica por todas partes y a todos los que no la rechazan, tanto es natural al hombre, puesto que él nació en el seno de la luz. [ 84 ]
18° texto: El FANG (cuadrado) incumbe a la tierra. El YU EN (círculo) incumbe al cielo. El cielo es YU EN; la tierra es FANG.
El misionero explica todo por la trigonometría ordinaria.
El 20° texto da al cielo el color marrón y negro, y a la tierra el color amarillo y carmesí.
21° texto: Aquél que conoce la tierra se llama sabio y hábil. El que conoce el cielo se llama CHING (fuerte sabio). El conocimiento de KEOU-KOU da a la sabiduría el conocimiento por la tierra. Por este conocimiento del cielo, y teniendo una fuerte sapiencia y pasión: se es CHING.

Los lados KEOU-KOU tienen sus números.
EL CONOCIMIENTO DE ESTOS NÚMEROS PROCURA TODAS LAS COSAS. (Estas últimas palabras muestran hasta donde el punto en cuestión estaba en veneración en los chinos).
Los chinos tienen números celestiales y números terrestres.
Los primeros son: 1, 3, 5, 7, 9.
Los segundos son: 2, 4, 6, 8, 10.
Los chinos designaban antiguamente el cielo por 1 y 3. [ 85 ]
El 1Er número terrestre es 2, su cuadrado 4. Es por eso que el TCHEOU-PEY tomó para los lados del triángulo los números 3 y 4, cuya base se vuelve necesariamente 5. Así es el misionero muestra su ignorancia sobre la verdadera raíz de 4, que no es 2, y sobre la fuente de la hipotenusa, la que lejos de proceder de los lados 3 y 4, es al contrario la causa ocasional.
El mismo misionero nos dice que el círculo chino se divide en 360 ¼. El de Europa y casi de todas las naciones no se divide sino en 360.
Para salvar la dificultad, es necesario conocer la relación de la circunferencia con el radio.
El año chino tenía 365 ¼. En cuanto a la división de los números chinos en números celestiales y en números terrestres, todo ello basado en dos progresiones aritméticas, esta división no pudo mostrarse sino después de que la ciencia de los números se alteró en los Chinos.
Nada más falso, nada más peligroso que esta división. No son los rangos de los números que hacen su calidad intrínseca, al contrario, es su calidad intrínseca la que hace su rango, y cuando se conocen los valores intrínsecos de estos números, se está alejado de clasificarlos según las dos progresiones anteriormente mencionadas. [ 87 ]


XVI - Del número Seis

Este número parece ser el método de toda operación cualquiera. No es un agente individual, pero su carácter parece tener una afinidad necesaria con todo lo que opera, y ningún agente eleva su acción a su término sin pasar por el método de este número.
Este SENARIO es la relación coeterna de la circunferencia divina con Dios.
Por esta razón Dios, que genera todo, abraza todo y ve todo.
La álgebra misma, que ha conservado a algunas leyes del verdadero cálculo, pero que el espíritu de ninguna manera conservó, puesto que se da a sí misma sus datos, la álgebra dice, vaya por este número en la elevación de las potencias cúbicas. Son necesarios seis actos para producir un cubo cuya raíz tiene dos términos:
1° El cubo de las decenas;
2° Dos veces el producto del cuadrado de las decenas por las unidades;
3° El producto de las decenas por el cuadrado de las unidades;
4° El producto del cuadrado de decenas por las unidades. [ 88 ]
5° Dos veces el producto de decenas por el cuadrado de las unidades;
6° El cubo de las unidades.

CARTAS EDIFICANTES, 9ª recopilación, antigua edición.
La doctrina teosófica de los Hindúes, presenta a 5 reyes hermanos teniendo la misma mujer, que son condenados a confesar cada uno su falta, para obtener una fruta cortada por uno ellos desde un árbol consagrado, desde una altura de seis codos, y así puedan remontarse a ese lugar.
La circunferencia está formada por seis triángulos equiláteros ella es el producto de dos triángulos que se impulsan uno al otro; es la expresión de seis actos de pensamiento divino que se manifestaron a los seis días de la creación y que deben operar la reintegración.
Así este número SEIS es el método de la creación, aunque no sea ni el principio NI incluso el agente.
Es en la adición teosófica del número 3 que se encuentra la prueba de la influencia del senario en la corporización.
Llevando esta antorcha sobre la escena de la naturaleza, no es necesario olvidar los hexágonos de las materias volcánicas sorprendidas por las aguas.
La Vida ofrece miles de ejemplos. [ 89 ]
Este SEIS se muestra en las propiedades conocidas del imán, donde se distingue hasta ahora, la a